Tejido empresarial actual: Cómo le fué en el gobierno de Gustavo Petro a la empresa
El tejido corporativo y el entorno macroeconómico de Colombia atraviesan un periodo de profundas transformaciones e incertidumbre estructural. Entre un marcado aumento en las insolvencias, el debate por una nueva reforma tributaria en el Congreso y las alarmantes brechas de productividad e informalidad frente a los estándares globales, las empresas y los nuevos emprendedores navegan por un escenario de alta transitoriedad que define el rumbo económico de la nación. A continuación, presentamos un análisis técnico detallado sobre la dinámica empresarial actual, el comportamiento sectorial, los impactos fiscales para los independientes y la comparativa frente a las economías desarrolladas.
ACTUALIDAD EMPRESARIAL
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7/2/20265 min read


1. El Panorama de Creación e Insolvencia de Empresas: Análisis Técnico
En los últimos años, la estabilidad financiera de las compañías en Colombia ha estado bajo una fuerte presión de caja debido a variables macroeconómicas restrictivas, como las tasas de interés del Banco de la República que llegaron a superar el 13%, una alta inflación y el freno en la inversión privada corporativa.
Aunque el país experimentó un "efecto contenedor" o represa artificial de quiebras durante la pandemia gracias a las flexibilizaciones de emergencia del Gobierno, el retorno a la normalidad jurídica ordinaria de la Ley 1116 de 2006 (Régimen de Insolvencia Empresarial) aceleró con fuerza las cifras de cierres definitivos. Según los reportes más recientes de la Superintendencia de Sociedades (Supersociedades), la velocidad de las insolvencias liquidatorias registró un incremento de casi el 160% en el mercado a lo largo de los últimos cuatro años:
Año 2022: Al término de las medidas excepcionales se reportó la entrada a liquidación de 142 empresas.
Año 2023: El indicador escaló a 235 unidades productivas por incapacidad de pago.
Año 2024: Se consolidó el pico más adverso para las empresas con un récord interanual de 321 liquidaciones.
Año 2025: 391 compañías adicionales sucumbieron definitivamente ante la crisis de liquidez.
A pesar de acumular más de 1.000 cierres en el global de este periodo, expertos técnicos de la Supersociedades sostienen que la curva pospandemia ya tocó su punto máximo y tiende a estabilizarse dentro de parámetros normales de depuración del mercado. Como contraparte positiva, los acuerdos de reorganización vigentes bajo el marco societario legal han servido de salvavidas efectivo para mantener vivas las operaciones de marcas nacionales de gran trayectoria (como Presto, Don Jediondo y la firma textil LEC LEE), logrando renegociar plazos con sus acreedores en lugar de decretar su muerte financiera.
2. Comportamiento Sectorial: ¿En qué sectores se mueve la economía?
La radiografía sectorial demuestra que la crisis de consumo de los hogares y el alto costo del capital no golpearon a todo el aparato productivo por igual, concentrando los mayores impactos negativos en el comercio masivo y en los servicios, mientras que otros sectores buscan actuar como amortiguadores.
Comercio: Es el sector que lidera los indicadores de crisis de caja, encabezando las listas de insolvencia con 94 procesos judiciales (25,5% de participación). La caída drástica en el consumo minorista golpeó de forma directa sus márgenes comerciales.
Servicios y Manufactura: El sector de servicios ocupa el segundo lugar de afectación con 84 casos de liquidación (22,8%), seguido del tejido industrial manufacturero con 70 procesos de cierre definitivo (19%).
Construcción e Infraestructura: Tanto la edificación como las obras civiles reportan cifras contractivas o de muy lento crecimiento, afectadas por cuellos de botella operativos, caídas en la iniciación de proyectos de vivienda, cambios en los subsidios estatales de "Mi Casa Ya" y tensiones financieras en los grandes corredores viales (vías 4G y 5G).
Sector Minero-Energético y Banca: Aunque históricamente han sido grandes dinamizadores, las reformas tributarias recientes y la imposición de tasas mínimas de tributación han deprimido considerablemente las utilidades netas del sector financiero y minero-energético, desacelerando los planes de inversión extranjera directa.
Geográficamente, el panorama empresarial refleja una marcada centralización: Bogotá D.C. acumula el mayor número de cierres con 337 procesos de liquidación en ejecución (un incremento anualizado superior al 24%), mientras que el consolidado del resto de regiones reportó 218 procesos, liderados negativamente por la zona de Occidente y Pacífico con 101 unidades cerradas.
3. Efectos e Impacto en Materia Tributaria para los Emprendedores
Los independientes, microempresas (MiPyMEs) y nuevos emprendedores enfrentan un panorama fiscal complejo caracterizado por la inestabilidad regulatoria y la asfixia del flujo de caja a corto plazo. Los principales frentes tributarios que tocan directamente al emprendimiento en la actualidad son:
El Estrés de las Autorretenciones y Retenciones: Tras la suspensión judicial de ciertos decretos recientes, los agentes de retención debieron reactivar de forma transitoria las tarifas del Decreto 1625 de 2016, a la par que la DIAN fiscaliza exhaustivamente las modificaciones del Decreto 572 en autorretenciones corporativas. Esto se traduce en que las empresas deben anticipar más capital al Estado de manera mensual sobre cada pago o abono en cuenta, restringiendo drásticamente el dinero en efectivo disponible para operar diariamente.
La Lupa de la Tasa Mínima de Tributación: La DIAN ha cruzado de forma masiva los datos del Formulario 110 y el Formato 2516 para asegurar que ninguna sociedad reporte por debajo de la tasa mínima impositiva estipulada legalmente, cerrando los márgenes de maniobra de planeación fiscal para los pequeños negocios.
Costos No Salariales de la Formalidad: El marco regulatorio para contratar personal formalizado (salud, pensión, riesgos laborales, cajas de compensación, cesantías y primas) representa una carga parafiscal sumamente elevada para los pequeños comerciantes. Para muchas unidades productivas nacientes que operan al límite de la rentabilidad, formalizar la nómina equivale a operar bajo pérdidas directas.
4. Estrategias Gubernamentales y Expectativas del Mercado
Ante un persistente déficit presupuestal y una deuda pública en máximos históricos, la agenda oficial se encuentra dividida entre la necesidad urgente de recaudar recursos y los planes para incentivar el aparato productivo.
El Gobierno Nacional ha programado la radicación ante el Congreso de un nuevo e importante proyecto de Reforma Tributaria (o Ley de Financiamiento). El enfoque del Ministerio de Hacienda para promover la creación de empresas bajo este proyecto se centra en una redistribución de las cargas impositivas. El articulado propone realizar un ajuste al Impuesto sobre la Renta diseñado específicamente para aliviar la carga tributaria corporativa de las empresas con el objetivo de impulsar la reactivación económica y la formación bruta de capital.
Para compensar esta balanza fiscal y alcanzar la meta de recaudar $16 billones adicionales, el Estado trasladará una mayor presión tributaria hacia las personas naturales de más altos ingresos y los patrimonios líquidos elevados. El sector empresarial recibe este planteamiento con optimismo cauteloso, exigiendo reglas de juego claras, estabilidad jurídica y el fin definitivo de la volatilidad regulatoria para dinamizar la inversión.
5. Comparación Internacional: El abismo frente a los países de la OCDE
Al medir el entorno corporativo y laboral de Colombia frente a los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los datos técnicos revelan asimetrías alarmantes que restan competitividad internacional al país:
El Muro de la Informalidad Laboral: Mientras que el promedio de informalidad laboral entre los países miembros de la OCDE se ubica por debajo del 15% (concentrándose los mejores indicadores en las economías europeas donde el fenómeno es residual), Colombia mantiene una tasa de informalidad persistente superior al 55% a nivel nacional, llegando a sobrepasar el 65% en zonas rurales. Esto significa que más de la mitad de la fuerza laboral no tiene acceso a economías de escala ni tecnologías de punta. Colombia duplica la informalidad de socios regionales de la OCDE como Chile y Costa Rica.
La Paradoja de la Eficiencia: Colombia se sitúa sistemáticamente en los primeros lugares de la organización en cuanto a la cantidad de horas trabajadas por año por persona (superando las 2.400 horas al año). Sin embargo, es uno de los países menos productivos del bloque. Un trabajador promedio en Colombia genera un valor económico por hora que equivale a menos de una tercera parte (1/3) del promedio general de la OCDE. Lo que en Alemania o Estados Unidos se produce en una hora, a un colombiano le cuesta entre tres y cuatro horas completar debido al rezago en infraestructura, logística y baja inversión en Innovación y Desarrollo (apenas el 0,3% del PIB).
Esta combinación de jornadas extenuantes de baja eficiencia, un tejido compuesto en un 90% por microempresas informales y una alta carga impositiva en tránsito sitúan a Colombia ante el reto inaplazable de ejecutar reformas estructurales profundas si desea romper el techo inercial de su crecimiento económico a mediano plazo.
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